ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos Daniel Murias
1. Abarth 5002. Más información3. Banco de datos
El escorpión de Abarth está de vuelta. y su picadura sigue siendo tan certera como antaño: si pruebas el Abarth 500, te gustará.
El éxito del actual Fiat 500, reinterpretación del 500 original, dio a los dirigentes de Fiat una oportunidad de oro para resucitar la marca Abarth. La antigua escudería y fabricante, tras pasar a manos de Fiat, prácticamente había desaparecido relegada al rango de fabricante de pegatinas y alerones. Afortunadamente, supieron aprovechar esa oportunidad y 2007 vio el relanzamiento de Abarth como marca dentro del grupo Fiat. Su primer modelo, una versión deportiva del Grande Punto que probamos en el número 27 de AutoPasión, fue todo un éxito. Desde el pasado mes de octubre, fecha en la que se puso en venta el Abarth Grande Punto en Italia, ya se han vendido más de 3.000 unidades y en los últimos dos meses más de 600 kits de potenciación para Grande Punto Abarth.
En España, Abarth no llegará hasta después del verano, y lo hará primero con el Abarth 500. Obviamente, se trata de una versión deportiva del Fiat 500 y, por si no había quedado claro con la simple evocación del nombre Abarth, la presencia de grandes ruedas, extensiones de pasos de rueda, parachoques prominentes con tomas de aire y doble escape no dejarán lugar a duda. Por supuesto, el logotipo del escorpión está por todas partes y no hay ni un solo logotipo Fiat en todo el coche, lo que deja muy claras las intenciones de Fiat acerca de la marca.

A bordo, las diferencias con un Fiat 500 Sport son notables. Además del pedalier de aluminio, los asientos en cuero son de tipo baquet, con un diseño que recuerda el de los años 60. Son preciosos, y ofrecen un buen compromiso entre sujeción y confort. Aunque la forma del respaldo en su acolchado, justo antes del reposacabezas integrado, puede resultar un poco incómodo para los conductores más altos. El cuadro de instrumentos cuenta con un reloj adicional ubicado a la izquierda para la presión de turbo. Éste dispone además de un indicador que sugiere al conductor cuándo debe cambiar de marcha. En modo normal lo hace con el objetivo de reducir el consumo y en modo Sport, para sacar el máximo de las prestaciones disponibles.

El Abarth 500 equipa un 4 cilindros en línea de 1,4 litros de doble árbol y sobrealimentado por turbo que desarrolla 135 CV a 5.500 rpm y un par máximo de 206 Nm a 3.000 rpm en modo Sport (180 Nm a 2.500 rpm en modo normal). Como el coche no pasa de los 1.200 kg, los 135 CV son suficientes para que el 500 baje de los 8 segundos en el 0 a 100 km/h (7,9 s para ser exactos). La velocidad máxima es de 207 km/h y Abarth anuncia un consumo medio homologado de 5,4 l/100 km. Una cifra plausible, pero que estuvimos lejos de lograr durante esta toma de contacto con el 500 del escorpión. Y es que la prueba se desarrolló íntegramente en el circuito de Balocco...
El complejo de Balocco, antaño circuito de pruebas de Alfa Romeo, es ahora la pista de pruebas del grupo Fiat. Allí se puede reproducir casi cualquier tipo de pavimento y tipo de carreteras (incluso tienen un tramo de autopista de tres carriles en el interior del recinto), con curvas más o menos cerradas. El trazado utilizado era el que utilizaba Alfa Romeo en los inicios del circuito e incluía en su acceso un tramo con alcantarillado y baches. Y a pesar de contar con una amortiguación y muelles más firmes con respecto al Fiat 500, el Abarth se muestra más confortable que un Mini Cooper S en una situación similar. Circulando por el recinto, en modo normal, se aprecia hasta qué punto la dirección es asistida. Demasiado para mi gusto y, de manera general, para un deportivo. La rumorosidad del motor no es especialmente sugestiva, pero tampoco desagradable. El modo Sport hace más que endurecer la dirección: modifica la gestión electrónica del motor para que el par máximo pase de 180 Nm a 2.500 rpm a un 206 Nm a 3.000 rpm.
Una vez en circuito, te das cuenta de que no sólo la ciudad es el hábitat natural del Abarth, el circuito también lo es. Las aceleraciones no son fulgurantes, pero la deportividad del Abarth 500 no se mide sólo en segundos y km/h, sino en placer de conducción. Y de esto, el Abarth 500 tiene para dar y vender. El propulsor eroga suficiente par motor como para sacar lo mejor del chasis del 500 en términos de dinamismo, aunque deberás mantenerlo un poco alto de revoluciones en las curvas entrelazadas si no quieres perder el ritmo. Y es que la caja de cambios manual de 5 relaciones no incita a jugar mucho con ella; su manejabilidad y precisión son correctas, pero es cierto que de vez en cuando pasar de 3ª a 2ª se complica un poco. El uso de un cambio de 5 relaciones puede parecer extraño cuando la norma parecen ser los cambios de 6.
El 500 dispone de un cambio de 5 marchas por razones de dimensiones y peso, pero tampoco se echa en falta una sexta marcha. Un último bemol en cuanto al manejo del cambio y embrague: la manija de apertura del capó situada delante del reposapié izquierdo molesta bastante, continuamente se me enganchaba el pie en ella. Pero es casi imposible abrir el capó sin querer, y es lo realmente importante.
El 500 picado por el escorpión ofrece mucho grip y apenas se notan los efectos del par de giro en el tren delantero, a diferencia del Mini, donde el morro parece buscar el camino si aceleramos muy fuerte. El balanceo es relativamente controlado, pero no tanto como en el Mini, mientras que la estabilidad es buena. La dirección no es tan comunicativa como uno desearía, pero al menos se muestra bastante precisa y con una reactividad correcta. Su buen equilibrio general hacen de este Abarth un juguete extremadamente ágil. Y eso que aún no he pulsado el botón del TTC (Torque Transfer Control). Y es que sin el TTC conectado, el ESP actúa como en cualquier otro turismo: acelera demasiado pronto en la salida de una curva y notarás cómo el coche frena a pesar de que estés aplastando el pedal del acelerador. Sin embargo, con el TTC la tracción en curvas mejora notablemente. El Torque Transfer Control envía par motor a la rueda que tenga más adherencia en lugar de frenar la que patina (caso del ESP). Dicho así, suena un poco árido, pero en la práctica notas cómo las ruedas escarban el asfalto, traccionando al mismo tiempo que tomas la curva. Además, te permite coger la curva más rápido y acelerar mucho más pronto en su salida. El sistema borra así los posibles errores de pilotaje sin frenar el coche y sin mermar la seguridad.
Contando con un clientela joven, la seguridad es fundamental para Abarth, de ahí la inclusión del ESP y del TTC de serie, mientras que el GSI (Gear Shift Indicator –indicador de cambio de marcha–) y el GPS extraíble Blue Me MAP (opcional) tienen una función didáctica. El GPS, específico para Abarth, cuenta con una función de telemetría (con posición del acelerador, frenada, etc.) y una función Track que, si estás en uno de los circuitos memorizados en la tarjeta SD del navegador, te da los tiempos de vuelta y ¡te va cantando las curvas! Aquí también le veo una pequeña pega, y es que la visibilidad con el GPS instalado (situado sobre un soporte a la derecha del cuadro de instrumentos) no es tan buena como debería. El Blue Me obstruye un poco la visión hacia la derecha. Pero, aun así, es todo un acierto. Además de ser un coche muy asequible, tanto en costes de uso como en adquisición (su impuesto de matriculación está en la franja del 4,75%) y bien equipado (salvo las llantas de 17 pulgadas y el navegador, todo lo mencionado es de serie por aproximadamente 18.800 euros), este Abarth te hace disfrutar al volante como un niño el día de navidad. Y es a la hora de devolver el Abarth cuando me doy cuenta de que es un fantástico juguete muy gratificante a la hora de conducir, porque no lo quiero devolver. No es muy habitual que vuelva a casa diciendo de un coche de menos de 300 CV: «¡Quiero uno!». Pero el Abarth es uno de esos. Lo malo es que mi lista de coches se va alargando...
500 OPENING EDITION Y ASSETTO CORSE
En el momento de la presentación oficial del Fiat 500, fueron muchos los que preguntaron acerca de una posible versión Abarth, y otros tantos que depositaron una reserva para estar seguros de poder comprar antes que nadie un Abarth. Para “dar las gracias” a estos fans, Fiat puso a la venta una serie limitada de 199 unidades del Abarth 500 Opening Edition con equipamiento más completo y un motor potenciado a 160 CV. En cuanto al Abarth 500 Assetto Corse (o chasis competición), como su nombre indica, es una versión de carreras del Abarth. Dispone de un motor de 200 CV, cambio manual de 6 relaciones y el objetivo de este Abarth Assetto Corse (de los cuales ya se han vendido 49 ejemplares) es la promoción de los jóvenes pilotos, pues a pesar de ser un coche de carreras, el mantenimiento es similar al de un Abarth 500 “normal”. Las carreras del Abarth Corse Challenge se disputarán en apertura del Challenge Ferrari.
IMAGEN DE MARCA
Fiat ha devuelto a Abarth su condición de marca y la promociona con una serie de productos derivados, desde la tradicional camiseta hasta el aceite Selènia para el motor con marca Abarth. A nivel comercial, de momento sólo habrá dos concesionarios Abarth en España, pero la red se irá ampliando con nuevos talleres y empresas asociadas, ya que Abarth no sólo venderá coches, también venderá e instalará kits de potenciaciones para sus vehículos.
| Banco de datos | |
|---|---|
| Marca | Abarth |
| Modelo | 500 |
| Motor | Gasolina, 4 cilindros, 1.368 cc |
| Potencia máxima | 135 CV a 5.500 rpm |
| Par motor | 206 Nm a 3.000 rpm |
| Transmisión | Tracción delantera. Cambio manual de 5 relaciones |
| Dimensiones | 3,65 x 1,62 x 1,48 m |
| Velocidad máxima | 205 km/h |
| 0 a 100 km/h oficial | 7,9 s |
| Consumo medio homologado | 5,4 l/100 km |
| Emisiones CO2 | 155 g/km |
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