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BARDENAS REALES (NAVARRA): ESCULPIDAS POR EL VIENTO

Autopasión nº 020

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1. La ruta2. Curiosidades3. Comer y dormir4. Skoda Scout

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las Bardenas Reales constituyen un extenso territorio semidesértico al sur de Navarra. a sus actividades tradicionales se ha unido, en los últimos años, un nuevo uso propio de una sociedad desarrollada y urbana: el turismo.

Navarra es un territorio de fuertes contrastes ambientales, provocados por una variedad climática que oscila entre los húmedos valles del noroeste y las estepas semidesérticas del sur de la comunidad. Esta diversidad ambiental ha originado la existencia de zonas naturales de un gran valor ecológico. Una de estas joyas son las Bardenas Reales, así reconocidas por su declaración como Parque Natural y Reserva de la Biosfera. Escenario de algunas campañas publicitarias –coches, sobre todo– y de películas como Airbag, Acción Mutante o El mundo nunca es suficiente (James Bond), sus formas espectaculares han sido esculpidas para trasladarnos a un mundo de apariencia casi lunar poblado de barrancos, mesetas planas y cerros solitarios.

Situada al sur de Navarra, la ciudad de Tudela es la segunda en importancia de esta comunidad (con algo más de 30.000 habitantes) y nuestro punto de inicio de esta ruta por el entorno de las Bardenas Reales. Está ubicada a orillas del río Ebro y es la capital de la comarca conocida como La Ribera. Su casco viejo alberga la zona monumental y el principal foco de la vida nocturna en la ciudad. En su conjunto residen antiguas casas nobiliarias, la mayoría de ellas restauradas. Vale la pena visitar la Catedral de Santa María de Tudela, de los siglos XII y XIII, que ha ido recibiendo añadidos en su estructura básica hasta la época actual. Es digno de admirar también el puente de piedra sobre el río Ebro, con 17 arcos, o el Palacio del Marqués de San Adrián, que actualmente es la sede de la Universidad Nacional de Educación a Distancia en Tudela. Durante siglos fue ejemplo de convivencia entre judíos, árabes y cristianos. Se puede visitar también el barrio judío y la Plaza de los Fueros, con una particular decoración. En esta ciudad podemos disfrutar de una gran oferta gastronómica basada en la rica huerta local, con platos típicos como la menestra, los cogollos, espárragos o alcachofas, carnes diversas y los prestigiosos vinos navarros.

DIRECCIÓN PAMPLONA
Una vez dejamos Tudela, nos dirigimos hacia el norte por la carretera NA-134 dirección Pamplona. A la salida, cruzamos el río Ebro y realizamos unos 13 kilómetros hasta llegar a la localidad de Arguedas. Se trata de una tranquila villa de poco más de 2.000 habitantes, situada en el corazón de la Ribera, que vive principalmente de la agricultura. Tras cruzar el pueblo, seguimos las indicaciones que nos llevan a la Ermita de Nuestra Señora del Yugo (antes de entrar en el pueblecito de Valtierra), donde dejaremos el asfalto por unos kilómetros y empezaremos a tener contacto con las pistas de tierra. Nos encontramos cerca del Parque de la Naturaleza Senda Viva, un conjunto temático donde podemos aprovechar para pasar un día en familia lleno de aventuras y actividades ociosas, pero nosotros lo dejaremos para otra ocasión.

Seguimos nuestro itinerario y pasamos por delante de la Ermita de Nuestra Señora del Yugo, perdida en el páramo de La Bardena. De estilo gótico-renacentista, en su interior se venera la imagen de la virgen (siglo XV). Estamos ya sobre una pista de tierra, que nos llevará, dirección norte, hasta la pequeña población de Rada. Debemos conducir con precaución, pues se trata de un camino muy transitado por bicicletas de montaña, ya que forma parte de uno de los itinerarios propuestos por la Comunidad de Bardenas Reales, con sede en Tudela. Aquí el paisaje conserva aún el verde intenso de los prados, un color que iremos perdiendo de vista y sustituyendo por tonos marrones y amarillentos a medida que vayamos entrando en las Bardenas Reales. Dejamos a nuestra derecha el Embalse del Ferial, donde podemos encontrar un área recreativa, restaurante, y tranquilidad.

Tras atravesar la pequeña población de Rada, seguimos nuestro itinerario por carretera asfaltada y cogemos el desvío hacia Mélida. Cruzamos el pueblo y seguimos dirección Carcastillo por carretera asfaltada. Antes de llegar a Carcastillo podemos visitar el Monasterio de la Oliva, cogiendo un desvío indicado a tal efecto. Fundado en 1143 por el Rey García Ramírez, es de uno de los mejores ejemplos de arquitectura cistercense. Conoció su máximo esplendor durante los siglos XII y XIII, cuando gozó de muchas posesiones y rentas saneadas.

EXTENSIÓN DESÉRTICA
Tras atravesar la población de Carcastillo y coger la NA-534 dirección Figarol, cogemos un desvío -camino de tierra- poco visible, a nuestra derecha, al coronar una cuesta en el que hay un cartel indicativo de las Bardenas Reales. A unos 3 kilómetros, el Monumento al Pastor marca la entrada a un mundo de sensaciones diferentes, donde la naturaleza se torna salvaje, con extensas y polvorientas llanuras que recuerdan los más áridos paisajes de Marruecos. Las montañas, esculpidas por el viento y la erosión durante miles y miles de años, se levantan con formas inverosímiles.

Originalmente, el territorio de las Bardenas Reales fue propiedad de los Reyes de Navarra, para en 1.705 pasar a depender de los llamados entes Congonzantes, formados por 19 municipios, dos valles y un monasterio. Su peculiar morfología se debe al tipo de terreno formado por materiales blandos como la arcilla, que con esporádicas lluvias torrenciales forman un efecto devastador sobre el terreno, dando lugar a un paisaje erosionado y maltrecho.

Siguiendo la pista principal llegaremos al cuartel militar, que dejaremos a nuestra derecha. Esta base militar fue utilizada durante años como campo de tiro. La pista es pedregosa, por lo que debemos circular con precaución, y también es muy probable que vayamos encontrando algunos ciclistas a nuestro paso. El tarado de las suspensiones de nuestro Skoda Scout absorbe sin problemas las regularidades que vamos encontrando en el camino, convirtiéndose en un gran aliado para circular por pistas de tierra convencionales.

Al llegar al monumento al segador, una pequeña colina en forma de punta -ejemplo de los caprichos de la naturaleza en esta zona de Navarra-, nos desviaremos a la izquierda, en busca de la carretera que va a enlazar con la NA-134, que nos devolverá a nuestro punto de inicio, Tudela. En total, son unos 115 kilómetros de recorrido, llenos de puntos de interés y rodeados de un paisaje diferente, donde las siluetas de las montañas y las bastas extensiones de tierra dominan el entorno.

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