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BMW 525d vs. Jaguar XF 2.7 D vs. Mercedes E 280 CDi: Largo Recorrido
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Visto todo lo que nos ofrecen en su interior, pasemos a ver de lo que son capaces a nivel dinámico. Vaya por delante que cualquiera de estos tres modelos me ha parecido realmente satisfactorio por nivel de confort, excelente comportamiento y agrado de conducción, transmitiendo una elevada sensación de seguridad al volante. Además, cualquiera de ellos se desenvuelve con agilidad por todo tipo de carreteras y sus progresivas reacciones incrementan la facilidad de conducción.
Aquellos que gusten también de realizar un estilo de conducción deportiva creerán encontrar en el nuevo XF la opción acertada y, aunque el modelo de Jaguar muestra una extraordinaria agilidad sobre carreteras viradas, en realidad es el BME 525 d el que ofrece la máxima eficacia llevado hasta sus límites, aunque el apreciable deslizamiento del eje trasero puede hacerlo también algo más exigente de conducir. No obstante, la eficacia del control de estabilidad (DSC) evita que lleguemos a situaciones comprometidas y nos perdona buena parte de los errores de conducción. El secreto del BMW no se encuentra sólo en su excelente bastidor, sino también en un elástico motor que ofrece unas prestaciones sobresalientes y en un equilibrado conjunto mecánico que permite sacar el máximo partido al chasis, contando con una caja de cambios manual de seis marchas perfectamente escalonada, un potente equipo de frenos y una rápida dirección activa de desmultiplicación variable (opcional) con 1,8 vueltas de volante que nos permiten disfrutar a fondo de la conducción. Además, es el modelo más ligero de los tres, aspecto que incide sobre su estabilidad, agilidad, brillantes prestaciones y ajustado consumo. En cualquier caso, sigue teniendo unas suspensiones de reglaje suave que favorecen el confort y tampoco resultan las más idóneas para un uso exigente (para eso cuanta opcionalmente con unas suspensiones de reglaje deportivo).
En el Jaguar XF 2.7D V6, el eje trasero va más “agarrado” que en el BMW 525 d y, en una conducción a fondo sobre carreteras viradas, muestra una mayor tendencia subviradora. En cualquier caso, sigue mostrando unas cualidades dinámicas excelentes y dichas reacciones lo convierten en un coche más fácil de conducir y que transite una elevada sensación de aplomo al conductor, contando con unas ayudas electrónicas que tienen una buena puesta a punto. La dirección resulta también rápida y precisa (2,8 vueltas), echando en falta tan sólo una mejor capacidad de giro, mientras que la frenada se muestra equilibrada y eficaz en líneas generales.
La que merece una mención especial es su excelente caja automática de seis velocidades, que tiene un funcionamiento excelente y un engranaje de los cambios realmente rápido en el programa de uso manual secuencial, cuyas marchas seleccionamos pulsando las levas que hay situadas detrás del volante. Además, tiene unos desarrollos bien adaptados a las características de su motor 2.7 D V6. Dicho propulsor de origen PSA (que comparte con el Citroën C6, el Peugeot 607 y el Range Rover Sport) tiene un funcionamiento realmente suave y silencioso, mostrando una respuesta enérgica a cualquier régimen, aunque no brilla ni en prestaciones ni en consumo frente a sus rivales. También es el modelo más pesado.
El Mercedes E280 Cdi tiene un peso similar al del XF y un motor turbodiesel 3.0 V6 con algo menos de potencia (190 CV), pero alcanza unas prestaciones muy similares y obtiene un consumo mucho más ajustado que el Jaguar, aunque tampoco alcanza las cifras del BMW 525d. Tiene un funcionamiento refinado, contenido en vibraciones y suficientemente silencioso, mostrando un enérgico empuje desde bajo régimen. Nuestra unidad de pruebas contaba con el cambio automático opcional 7G-Tronic de siete marchas, que ofrece un agradable funcionamiento en el uso cotidiano pero que resulta algo lento en las reducciones cuando queremos exprimir las cualidades dinámicas del bastidor, incluso en el manejo manual secuencial (lo que hace es bloquear las marchas en lugar de seleccionarlas). El equipo de frenos responde con eficacia, incluso en las condiciones de uso más exigentes y la dirección (2,7 vueltas) no sólo resulta muy rápida y precisa, sino que también ofrece una capacidad de giro todavía mejor que en sus rivales de BMW y Jaguar. En cuanto al bastidor, todo son elogios en este modelo, cuyo reglaje suave de suspensiones ofrece un nivel de confort sobresaliente sin dejar de aportar un excelente comportamiento. Es, probablemente, el más cómodo de tos, al ser el que mejor filtra las irregularidades del terreno. Tan sólo los ruidos aerodinámicos que se producen a elevada velocidad turban levemente la placidez interior, aspecto que también apreciamos a bordo del Jaguar XF.
Al volante, el Mercedes transmite una elevada seguridad y, aunque apreciamos los movimientos de la carrocería algo más que en sus rivales (que llevan unas suspensiones algo más duritas), mantiene una agradable sensación de aplomo y estabilidad. Llevado hasta sus límites se muestra más ágil de lo que a priori pudiera parecer, permitiendo un progresivo deslizamiento de las ruedas traseras que nos deja inscribir el eje trasero con mayor agilidad en las curvas, actuando con eficacia el control de estabilidad en cuanto deslizamos más de la cuenta. De esta forma, también puede parecer un poco más exigente de conducir que el XF y muy en la línea del 525d, aunque el BMW acaba imponiendo su mayor eficacia. Con la suspensión variable Airmatic DC que puede llevar en opción, la cosa cambia por completo y el Mercedes pasa a ofrecer un compromiso entre estabilidad y confort superior al de sus rivales, resultando realmente recomendable para aquellos que quieran un comportamiento todavía más estable. En cualquier caso, las versiones estándar de estos coches están planteadas para un plácido uso en el que prima el confort de marcha, la facilidad de conducción y la seguridad características que superan con nota cualquiera de estos tres modelos especialmente desarrollados para realizar largos recorridos con la menor fatiga, el máximo agrado de conducción y la mayor comodidad de sus pasajeros.
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