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EUFEMISMOS

Autopasión nº 032

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1. Editorial

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La reciente huelga de transporte -temporalmente suspendida- va mucho más allá de los contratiempos que haya podido causar a los ciudadanos, y a cualquier industria. Estos, pese a que no han sido pocos, no deben apartarnos de la cuestión de fondo que subyace tras la inmediatez de la protesta, la carestía de los combustibles y la desregularización de un sector abandonado a la voracidad de los grandes operadores logísticos, léase intermediarios de vocación. Las reivindicaciones de los transportistas, acciones vandálicas al margen, son la punta de un iceberg crítico con un modelo de crecimiento y de confort de una sociedad, la nuestra, sustentada en un modelo energético finito a medio plazo.
Es en esos momentos cuando agradeceríamos de nuestros gestores públicos una declaración convincente sobre la realidad de la situación y sus posibles remedios. Llamando a las cosas por su nombre. Y a ser posible insuflada de cierto optimismo realista. Pero no. Lejos de transmitirnos fe y entusiamo nos marean con eufemismos para disfrazar el lenguaje de una crisis que todo ciudadano de a pie percibe, tal vez ya en sus propias carnes. Simultáneamente, en clara huida hacia delante ante la falta de inversión en energías de futuro y la debilidad de nuestras convicciones sobre las actuales alternativas, nos dedicamos a quemar toda reserva de combustible fósil.
Pero aún más irritante resulta el oportunismo y la caradura de quienes, víctimas de su propio discurso productivo, ven amenazados sus privilegios y pescan a río revuelto en esta crisis para diluir su incompetencia y falta de compromiso con la sociedad. Estos días se han prodigado los ejemplos de oportunismo. Abanderada de la filosofía de producción just in time y de los beneficios que comporta en tiempos de bonanza, no ha dudado en lanzarse a la vía fácil de los ER's para adelgazar sus plantillas con cargo al bolsillo de todos los españoles.
No son tiempos para la lírica, como suele decirse, los que ahora vivimos; el mercado sigue en caída libre y sin atisbos de mejoríaa medio plazo. Pero eso no es excusa para el todo vale cuando no soplan vientos favorables. Ni siquiera la resurrección parcial del plan Prever debiera ser una tabla salvavidas. ¿Dónde está la creatividad y la audacia de un sector que día a día debe conquistar las emociones del consumidor? O es una quimera más, como la situación que se nos pretende vender desde la Administración?

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