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Maserati Gran Turismo S: Apología del Gran Turismo

Autopasión nº 042

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1. Prueba Maserati Gran Turismo S2. Banco de datos

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La versión "S" del Maserati Gran Turismo borra los pocos defectos que le encontrábamos a este superdeportivo GT italiano.

Con el Maserati GranTurismo, la marca del tridente reanudó su andadura al más alto nivel en el segmento de los grandes cupés. Partiendo de la plataforma en acero del Quattroporte (con una batalla y un voladizo más cortos de 125 mm y 66 mm, respectivamente), Pininfarina creó un elegante cupé con un intrigante equilibrio Si bien a nivel estético las diferencias con respecto al GranTurismo son mínimas, el GT S esconde cambios primordiales que lo convierten en un coche totalmente diferenteentre formas suaves y agresivas. A muchos de los compradores, les encantará el equilibrio entre lujo y confort, refinamiento y prestaciones del GT, pero otros pueden desear (sin renunciar al lujo y al confort) una máquina más deportiva y más incisiva, con más carácter. En definitiva, más Maserati. El GranTurismo S está hecho para ellos. Las llantas de 20 pulgadas con diseño de 7 brazos, la calandra cóncava negra (homenaje a los Maserati A6GCS/53 carrozados por Pinin Farina a mediados de los años 50), los faros negros, un discreto spoiler sobre el maletero y unas salidas de escape de mayores dimensiones son algunas de las pocas diferencias apreciables entre un GT y un GT S. Si bien a nivel estético las diferencias con respecto al GranTurismo son mínimas, el GT S esconde cambios primordiales que lo convierten en un coche totalmente diferente. Bajo el largo y escultural capó nos encontramos con una evolución del V8 4.2 del GT cuya cilindrada se ha incrementado hasta los 4.691 cc (gracias a un mayor diámetro y recorrido). Desarrolla 440 CV a 7.000 rpm (40 CV más que el GT) y 490 Nm a 4.750 rpm, de los cuales el 82% están disponibles desde 2.500 rpm para favorecer las recuperaciones. Otro cambio significativo es la presencia de una caja de cambios manual robotizada de 6 relaciones tipo transaxle (es decir, situada sobre el eje posterior) en lugar del cambio automático ZF con convertidor de par del GranTurismo. El primero en beneficiarse de este cambio es el reparto de peso sobre los ejes (47/53) en pro de un mayor dinamismo y motricidad. Esta caja de cambios es, además, extremadamente rápida. Desarrollada inicialmente por Ferrari para el F 430, es capaz de efectuar los cambios en 100 milisegundos. La gestión electrónica de
esta caja de cambios es, sin embargo, específica a Maserati.

De GT confortable a superdeportivo en un clic


En entrada de curva, el GT S nos parecerá ligeramente subvirador, pero si insistimos se volverá sobreviradorEn modo Auto, los cambios se efectúan de manera suave, como en cualquier cambio automático. Pero si optamos por el modo manual, los cambios de marcha se efectuarán con más agresividad y rapidez cada vez que tiremos hacia nosotros una de las levas del volante (la izquierda para reducir, la derecha para subir de marcha). Si pulsamos el botón Sport en modo manual pasaremos entonces en modo MC-Shift (por Maserati Corse Shift) donde podremos cambiar de marcha en 100 ms (sólo por encima de las 5.500 rpm y si el acelerador está a más del 80% de su recorrido). Esta rapidez de actuación se obtiene gracias a la superposición por el propio sistema de las tres fases del cambio (desembrague, selección de marcha y embrague). El botón Sport no sólo modifica la gestión electrónica del cambio, también libera los escapes para que el V8 se exprese con toda la furia propia de los V8 italianos, un auténtica música celestial. Y es cuando el GranTurismo S descubre su verdadera personalidad. Pasa de ser un GT pasional, confortable y refinado a ser un exuberante deportivo italiano en todo su esplendor. Las suspensiones más firmes del GT S, así como la barra estabilizadora posterior de mayor diámetro, limitan notablemente el balanceo sin mermar el confort. Las suspensiones adaptativas Skyhook son En el túnel central, el pomo ha desaparecido, sustituido por dos botones, el de la marcha atrás y el de la modalidad sport (S). El punto muerto se engrana pulsando a la vez las dos levasuna opción, pero sinceramente, no son necesarias, pues los ingenieros de Maserati han realizado un excelente. La dirección es comunicativa, muy reactiva y precisa. La excesiva ligereza de ésta, en línea recta, no se aprecia en las curvas donde se endurece en la medida adecuada a nuestra velocidad. Con el nuevo reparto de peso sobre ejes (recordemos que en el GT es de 49/51, mientras que en el GT S es de 47/53), el GranTurismo S se muestra mucho más dinámico y con más motricidad. En entrada de curva, el GT S nos aparecerá como un coche ligeramente subvirador, pero si mantenemos pisado el acelerador tendremos un suave sobreviraje que nos permitirá tomar la curva. En cualquier caso, siempre es preferible afinar trazadas que entrar bruscamente en las curvas.

Rápido, muy rápido


Exteriormente, el GranTurismo S se distingue del resto de la gama por su llantas de color antracitaA pesar de los más de 1.800 kg que pesa el coche, éste parece inmensamente rápido. Y de hecho lo es, pues abate el 0 a 100 km/h en 4,9 s y puede alcanzar los 295 km/h de velocidad máxima. Pero más que las cifras, lo que impresiona es la prontitud con la que el V8 responde a cada solicitación. A partir de 3.000 rpm el coche nos catapulta de una curva a otra con asombrosa facilidad. Los cambios de marcha se efectúan con una rapidez inimaginable hasta hace poco en un coche de calle. El cambio robotizado tiene, además la deferencia de dar gas en cada reducción de marcha, como lo haría un piloto experimentado al hacer la maniobra del “doble embrague”. La rapidez con la que reduce de marcha nos permite apurar las frenadas, ayudados por frenos Brembo con discos perforados de 360 mm de diámetro y pinzas de 6 pistones delante. Éstos ofrecen un fuerte poder de deceleración, pero desgraciadamente no brindan la resistencia que se espera de ellos. Tras una El V8 4.7 es el mismo que equipa el Alfa Romeo 8C Competizionedecena de fuertes frenadas, las distancias de frenada se alargan. De momento, la marca no contempla la posibilidad de incluir la opción de unos frenos carbocerámicos que ofrecerían una resistencia a prueba de fuego. Es cierto que el GT S no ofrece la precisión casi quirúrgica ni la resistencia en frenada de un Porsche 911, pero es mucho más gratificante. A la practicidad de sus cuatro plazas y del maletero, añade una banda sonora extraordinaria y, sobre todo, las sensaciones y las prestaciones de modelos mucho más radicales. Lo mejor de dos mundos en definitiva, y el mejor Maserati que haya producido la marca en los últimos 20 años.

1. Prueba Maserati Gran Turismo S2. Banco de datos

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