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MAZDA FURAI: CASI COMO VOLVER A LE MANS

Autopasión nº 029

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1. Mazda Furai

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No parece un buen momento para ganar en Le Mans si no se cuenta con un motor diésel. Mazda lo consiguió en 1991, cuando casi nadie suponía que pudiera conseguirlo una marca pequeña, japonesa... y fiel al motor rotativo, el Furai parece un coche de competición, pero no lo es exactamente. El Furai es un ensayo, pero no un ensayo general para la reconquista de las 24 horas. O eso nos dicen.

Mientras le damos vueltas a esto, los RX8 siguen ganando carreras de resistencia y escalando peldaños en la fiabilidad de sus célebres motores rotativos. Mazda no ha dejado nunca las carreras, y de hecho sus modelos, y sus motores, son los más abundantes en las parrillas de salida de las competiciones norteamericanas. Otra cosa es que el Furai sea el anticipo de un posible regreso al legendario circuito francés. Parece que eso, de momento, tendrá que esperar. En Mazda andan revolucionados. Tal vez por eso lanzan, a propósito del Furai, una nueva propuesta de su motor Wankel tri-rotor, esta vez alimentado por etanol. En lo concerniente al diseño exterior, el Taiki parece haberles dejado la sensación de quedarse cortos y, revolucionado como está el plantel de diseño de Mazda, llega el Furai. Un poco más de la misma receta estilística que se inauguró con el Nagare, pero ahora con un formato racing que obliga a hacerse algunas preguntas. Entre otras, y por ejemplo: ¿Ha pensado Mazda en la posibilidad de regresar a Le Mans? ¿Quiere la marca de Hiroshima poner a la venta un súper-coche de producción limitada? ¿Dónde termina el coche de salón y empieza el coche real, que pueda fabricarse, aunque sea en series cortas?
Hay muy pocas respuestas, mucha inconcreción, escasa certidumbre alrededor del Furai. Sí, en cambio, bastante literatura conceptual, destinada a explicar lo inexplicable. O lo inconfesable. Con frecuencia los fabricantes acuden a los salones con vistosos prototipos, sin otro objeto que captar el interés de público y medios de comunicación. El Mazda Furai es demasiado bonito para aceptar su condición de simple reclamo, así que lo recibimos como si de una gran novedad se tratara. Como una declaración de intenciones, casi como una promesa. Aporta desde luego ingredientes técnicos que conviene considerar, como esa nueva edición del motor Renesis R20B de tres rotores, que complementa el empeño de Mazda por ofrecer una opción deportiva original a partir de su fidelidad al diseño de Felix Wankel. En ese empeño lleva 40 años.
Hay versiones del motor rotativo Renesis capaces de consumir gasolina, hidrógeno y ahora alcohol. Los de gasolina están en el famoso RX-8 de Mazda, que viene de batir records y de ganar carreras con formato “24 horas” recientemente. La noción “24 horas” entusiasma a los ingenieros de Mazda, sobre todo desde que el 787B verdinegro y anaranjado de MazdaSpeed ganó la edición 1991 de las 24 Horas de Le Mans. Fue una victoria contra pronóstico, largamente perseguida desde los primeros escarceos de Mazda con la carrera francesa, hace ahora veinte años… Los RX-8 alimentados por hidrógeno funcionan desde hace ya tiempo, y no hay inconvenientes técnicos para su difusión, allí donde el suministro de hidrógeno esté implantado y garantizado. El último Renesis, puesto a punto para el Mazda Furai, puede funcionar con etanol puro, o con las distintas mezclas posibles de alcohol y carburantes tradicionales.
Un motor de competición capaz de funcionar con alcohol es de por sí un genuino compromiso con la sostenibilidad, las energías alternativas y el cuidado del medioambiente. Para el desarrollo del motor, el departamento que dirige John Doonan ha trabajado codo con codo con BP y su división de combustibles alternativos, que acaba de anunciar una inversión de 500 millones de dólares en el Energy Biosciences Institute: al bio-etanol procedente de cereales y semillas se añadirá pronto el alcohol obtenido a partir de biomasa celulósica. Probablemente uno de los combustibles de mayor viabilidad para el futuro… y el exigido por el reglamento de las ALMS, en cuya edición 2008 se concentra ahora la división deportiva de Mazda. De todos modos, no parece que el Furai esté destinado a competir. Sí, en todo caso, a perfeccionar el diseño de los Courage-Mazda que compiten en la American Le Mans Series. Mazda ha utilizado un chasis ajeno, procedente de la competición; si tuviera intención de volver a las grandes carreras de resistencia como fabricante, se habría tomado la molestia de diseñar su propio chasis.
Ya lo hizo a finales de los ochenta y principios de los noventa, cuando MazdaSpeed se rodeó de los mejores especialistas de la industria británica de las carreras para construir un biplaza competitivo, un soporte suficiente para que sus motores rotativos pudieran vencer a los duros rivales de la época. Ahora el socio tecnológico para el mejor desarrollo posible de la carrocería ha sido Swift Engineering, uno de los mejores especialistas norteamericanos. Los resultados en la pista han sido tan satisfactorios, que Mazda y Swift han solicitado una patente conjunta para algunos de los trucos aerodinámicos empleados. La californiana Aria Group se encargó de la fabricación de los paneles de la carrocería. Tampoco parece que el Furai sea el anticipo de un super-coche de producción limitada.
El “sonido del viento” que evoca su nombre es música. Una vuelta de tuerca sobre la “afinidad con el movimiento” que sugería el prototipo Nagare, un poco más de zoom zoom del que se ofreció recientemente en el Taiki. El interior está rematado con materiales confortables, que ocultan casi por completo las frías superficies de fibra de carbono. El volante contiene una pantalla de instrumentación y las levas para accionar el cambio de marchas. De momento no hay datos concretos sobre este coche. Sabemos que tiene una altura aproximada de un metro y una anchura cercana a los dos metros. Sabemos también que el motor, alimentado por etanol, puede ofrecer 450 CV de potencia, y que el habitáculo es un poco más ancho, espacioso y confortable que el de un Mazda 787B de carreras. Si queremos más precisiones, podemos remitirnos al chasis C65, prestado por Courage. Si Mazda ha ido hasta Le Mans para buscar un chasis, tal vez nuestras esperanzas estén fundadas.

EL SONIDO DEL VIENTO
El diseño no estará al servicio de la funcionalidad, sino que ambos formarán un todo unitario en los futuros modelos de Mazda. Esa es la promesa que hizo el Nagare y refuerza ahora el Furai. Pese a su aparente compromiso con las prestaciones que se necesitan en un circuito, el Furai no es sino un referente estético, un molde maestro sobre el que se desarrollarán las carrocerías del futuro. No importa si el Furai se momifica cuando el último Salón de Detroit sea historia: lo más alentador es que sus trazos maestros revivirán en nuevos productos, que ya están en el tablero de dibujo, incluso cuando los últimos Mazda2 y Mazda6 acaban de salir del horno.
El encargado del Furai ha sido Franz von Holzhausen, director de diseño de la división norteamericana de Mazda. Para explicar el cometido de este concept-car, Holzhausen dice: “Buscábamos el modo de tender un puente entre Mazda Motorsports y los vehículos de serie. La mentalidad de los amantes de los coches de serie y la de los aficionados a los vehículos de competición difiere bastante, por lo que el objetivo del Furai es hallar un punto de encuentro entre estos intereses aparentemente tan dispares. El Furai difumina de forma deliberada la línea que tradicionalmente ha separado a los vehículos de calle de los coches de carreras.
El Furai reduce esta brecha como ningún otro modelo lo había hecho hasta ahora”. Furai significa en japonés “el sonido del viento”. Y la gestión de la aerodinámica ha sido uno de sus argumentos centrales. Con la exigencia de un coche de competición, con la precisión de un laboratorio rodante capaz de moverse a 300 kilómetros por hora, pero también con el ánimo de hallar un punto de encuentro entre dos mundos tan dispares, que algún día pueda resultar útil en el diseño de vehículos de gran serie. “Las proporciones básicas de los coches de carreras contemporáneos –sostiene Holzhausen– son el sueño de cualquier diseñador”, y por eso un diseño tan radical como el del Furai tendrá utilidad algún día. Lo esperamos con verdadera devoción.

1. Mazda Furai

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