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Nuevo BMW Serie 7: Fuera complejos

Autopasión nº 039

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1. Conducimos el nuevo BMW Serie 72. El BMW Serie 7 de un vistazo3. Banco de datos

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Una vez digeridas las críticas que padeció la estética de la generación anterior, desde BMW se apuesta por un nuevo Serie 7 de líneas más depuradas.

Los conductores fieles al Serie 7 que rehusaron adquirir las unidades con el arriesgado diseño de Chris Bangle pueden respirar tranquilos. Ya pueden jubilar las anodinas berlinas que poseen desde mediados o finales de los años 90 y acomodarse en una nueva entrega del Serie 7, que no desmerece en absoluto su aspecto exterior. Del mismo modo, en el interior también se han abandonado los experimentos con la disposición de los mandos, y la palanca de cambios "a la americana" (en la columna de dirección) retorna a su posición habitual (en prolongación de la sempiterna consola central).
Para cumplir con la normativa de emisiones, BMW ha prescindido del motor V12Por lo que respecta a los grupos motopropulsores, cuando las normativas sobre cifras de emisiones aprietan, ahogan de verdad. Debido a la creciente dificultad para cumplir esos requerimientos, el fabricante bávaro de motores ha cortado por lo sano: adiós a los 12 cilindros en V. Las mecánicas para el Serie 7 parten de dos bloques con seis cilindros en línea turboalimentados de inyección directa, un diésel (730d) y un gasolina (740i), a los que se suma otro de encendido por chispa con ocho cilindros en V, inyectores en la cámara de combustión y que también se sirve de la sobrealimentación (750i). Las cilindradas se antojan ciertamente contenidas, ya que el mayor de ellos no excede los cuatro litros y medio. Con esta estrategia se consigue rebajar el peso total y las inercias sin disminuir la potencia, así que solamente se ven mermados los consumos. Para la transmisión primaria, en todos los casos se dispone de una caja de cambios automática con seis relaciones de cambio. Su funcionamiento puede ser totalmente autónomo, con varios programas de conducción, o bien secuencial Steptronic moviendo la palanca en sentido longitudinal.

Batalla contra las emisiones


 El generoso equipamiento de confort puede llegar a niveles realmente paradisíacosLa batalla contra las emisiones no termina aquí. BMW ha querido ir más lejos con este nuevo Serie 7, convirtiéndolo en la primera superberlina que adopta estrategias de eficiencia energética sin recurrir a baterías de impulsión híbrida. Bajo la denominación EfficientDynamics, la marca alemana despliega una serie de medidas que hacen posible aprovechar parte de la energía que normalmente se pierde y desconectar algunos componentes cuando no es preciso que funcionen, disminuyendo en todo momento la resistencia a la rodadura. El ahorro de combustible que se obtiene al aplicar estos métodos llega a reducir el consumo medio en más de un litro por cada 100 kilómetros recorridos. A grandes rasgos, la idea consiste en liberar puntualmente al motor de la continua tarea que implica arrastrar poleas para la generación de corriente, la circulación de líquido refrigerante y el embrague del compresor en el circuito de aire acondicionado. A cambio, el regulador de tensión estima cuándo es oportuno hacerlo eléctricamente mediante la batería, gracias a la regeneración de la energía que se lleva a cabo en los frenos. En definitiva, la electricidad que genera el calor de las frenadas alimenta lo que tradicionalmente el motor se encargaba de accionar continuamente desde que se ponía en marcha. Por eso ahora se lo considera más eficiente.

BMW Serie 7: un coche para entusiasmarse


El control de crucero activo acelera y frena con una suavidad más propia de un conductor profesional que de un cerebro electrónicoLas primeras impresiones al volante no pueden ser más entusiasmantes. El control dinámico de la amortiguación parte desde un confort total hasta llegar a una dureza radical, pasando por tres escalones intermedios. Combinado con la dirección activa en las cuatro ruedas (opcional), el Serie 7 no se amilana en carreteras de curvas cerradas y puede moverse con una agilidad impropia de un vehículo tan largo y pesado. El empuje del motor se deja sentir con vehemencia, pero en el habitáculo apenas se percibe un lejano rumor. La relajación llega en el tramo de autopista, conectando un control de crucero activo que acelera y frena con una suavidad más propia de un conductor profesional que de un cerebro electrónico. La evolución de este sistema ha llegado al extremo de la detención completa del coche si el que le precede hace lo propio, reanudando la marcha hasta la velocidad seleccionada con una delicadeza casi humana. El generoso equipamiento de confort incluido de serie ofrece tapicería de cuero, asientos eléctricos, doble climatizador, equipo de sonido con reproductor de DVD, pantalla TFT en color de 7,5 pulgadas, control de la distancia para el aparcamiento delante y detrás, volante multifunción y mando centralizado iDrive con botones de selección directa. De la seguridad activa y pasiva se encargan el control de estabilidad, los faros de xenón, los amortiguadores de dureza variable por diferente sección de las electroválvulas y los ocho airbags. A partir de aquí, el equipamiento opcional puede completar la colección de dispositivos hasta conseguir dosis rebosantes de lujo que miman a todos los ocupantes por igual. Ahí entran en juego las versiones de carrocería larga (L), asociadas exclusivamente a las motorizaciones de gasolina .

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