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1. Prueba BMW M32. Los monitores de Can Padró y el M33. El BMW M34. Banco de datos
El circuito de Can Padró ha sido el marco que hemos elegido para poner a prueba al BMW M3, una bestia del asfalto con 420 CV de potencia, capaz de desafiar todas las leyes físicas. Para poder exprimir al máximo las posibilidades de este superdeportivo, hemos contado con la ayuda de cuatro pilotos de la Escuela de Conducción de Can Padró.
Arrancamos. El motor suena a las mil maravillas. Nuestro BMW M3 está listo para ser exprimido por cuatro pilotos de la Escuela de Conducción de Can Padró: David, Jaime, José Manuel y Ramón. Todos ellos son monitores especializados en temas de conducción y seguridad. David Abad, coordinador técnico del área de conducción,
es el más experimentado de los cuatro, pues colabora con este circuito desde 1991 y hace siete años que se dedica a la competición. «Aquí hacemos cursos para particulares y empresas, formación para cualquier tipo de vehículos» nos cuenta. «Can Padró es un circuito pensado para hacer escuela. Las instalaciones cuentan con un pequeño circuito con asfalto deslizante para practicar los derrapes, y un circuito largo, con un trazado más sinuoso, en cuya recta principal podemos alcanzar los 170 km/h». La mañana pinta bien, un M3 en nuestras manos y un circuito de 2,5 kilómetros para comprobar las aptitudes de este deportivo alemán vestido con un traje de lo más elegante...
Estamos en la recta principal. David se sube al coche y adapta su posición. El puesto de conducción es simplemente perfecto en ergonomía, encontrando una postura al volante sobresaliente. Los asientos delanteros de corte deportivo tienen múltiples regulaciones eléctricas y nos proporcionan un ajuste milimétrico con total sencillez. Por su parte, el volante regulable en altura y distancia es cuenta con un aro grueso que nos transmite la idea de que estamos a los mandos de un coche con mucha potencia. ¿Estás listo, David? «Adelante». Tras aprovechar la enérgica salida que nos proporciona el motor V8 de 420 CV, salimos dispuestos a alcanzar
los límites de esta bestia del asfalto. La primera curva rápida a izquierdas nos permite realizar una derrapada larga y suave. Hemos desconectado los controles electrónicos de tracción y estabilidad para comprobar la naturaleza del M3. A priori, tenemos plena confianza en David, pero rezamos por si las moscas... Abordamos la curva más larga del circuito (y la segunda más rápida). Una curva a derechas que por los pilotos de la Escuela es simpáticamente conocida como “la Parabólica”. Esta trazada nos permite engranar la tercera marcha utilizando el cambio secuencial, que también cuenta con levas en el volante tipo Fórmula1. David nos cuenta que en este
caso, al realizar una conducción con mucho contravolante, no son tan apropiadas porque el volante nunca está recto, y es más fácil utilizar la palanca del cambio. En este caso, ayudarían unas levas fijas para tener el cambio más a mano. Sin embargo, en un circuito más rápido las levas en el volante serían de gran ayuda. «El cambio es espectacular, como todo el coche. Es muy rápido», afirma nuestro piloto. La curva ha sido realmente satisfactoria y el coche ha sobrevirado excepcionalmente. Salimos de la misma y encaramos un enlace que nos permite coger una curva más lenta de derechas. Reducimos a segunda (el motor emite un rugido sobrecogedor) y utilizamos el balanceo de la carrocería para hacerla derrapando. Espectacular. «El coche se muestra dócil y predecible. Se lleva fácilmente, pero has de ser rápido en las reacciones con el volante», nos cuenta David. «Dentro del altísimo potencial del motor, el que tenga unos conocimientos avanzados lo conducirá sin ningún tipo de problema con la electrónica desconectada. Aún así, ¡has de estar muy atento y concentrado con lo que haces!»
Continuamos nuestra particular vuelta por el circuito de Can Padró con una curva de izquierdas bastante larga, en tercera reduciendo justo antes a segunda, y encarar otra curva, esta vez de derechas, lenta y de derrapada controlada. Iniciamos la bajada, que nos ayuda por peso a descolocar el coche, y cogemos las “eses”, que nos permiten enlazar tres curvas seguidas completamente de lado en este tipo de vehículos de tracción trasera. «¡El M3 se conduce muy dócilmente!», comenta nuestro probador. “Te avisa de las reacciones y cuando lo quieres hacer deslizar es fácil porque tienes mucha potencia bajo el capó. Con los pesos también puedes jugar efectivamente mientras que la dirección es muy precisa y rápida, lo cual te ayuda a hacer una conducción espectacular a la vez que precisa”. Afrontamos ya la contra recta, aprovechando la aceleración espectacular del M3. “El pedal del gas
está muy bien conseguido, es muy dosificable y tiene un buen recorrido”. Frenada fuerte al final de la recta (¡los frenos responden!) y una curva a izquierdas de subida bastante lenta que realizamos en segunda. Al salir de la curva iniciamos una pequeña recta en la que no hace falta ni cambiar a tercera y en segunda mismo hacemos la siguiente curva a la derecha con ligera subida. Empezamos a acelerar (segunda, tercera...) y pasamos a frenar fuerte antes de encarar la última curva antes de la recta principal. Una curva a derechas que empieza lenta pero que se va abriendo, lo cual nos permite empezarla en segunda y acabarla en tercera para iniciar la aceleración en la recta y alcanzar la velocidad máxima que permite el circuito.«La sensación de control del coche es muy alta porque responde muy bien a las órdenes de gas, freno y dirección. Si buscamos una conducción no tan espectacular sino más efectiva, hemos de tener mucho cuidado al apretar el acelerador porque la gran potencia del motor hace que puedas perder tiempo por un exceso de deslizamiento de los neumáticos traseros», concluye David. Impresionante. Nuestra vuelta al circuito ha sido de las que hacen historia. El M3 es muy polivalente. Te permite ir rápido, cómodo y seguro a la vez. Y si queremos una conducción más espectacular, teniendo muy claro que desconectamos los controles electrónicos (con todo lo que conlleva), y estamos en el sitio adecuado (como es el caso), entonces ¡nos lo podemos pasar extremadamente bien!
1. Prueba BMW M32. Los monitores de Can Padró y el M33. El BMW M34. Banco de datos
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