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TECHOS SOLARES: ADIÓS A LA OSCURIDAD
ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos Sabrina Carrera
1. Introducción2. Materia prima3. Velada bajo las estrellas
Que la luz invadiese el habitáculo siempre ha sido un objetivo para los fabricantes. Y es ahora el lema y la opción de todos los adeptos de los techos panorámicos. Fundirse con las estrellas o con un cielo azul de película es la elección de aquellos que deseen que el vidrio laminado o los policarbonatos le ganen la partida a la chapa.
Según desde donde se mire, parece una burbuja, flotando por encima del asfalto. Si lo miramos desde arriba, recuerda a esos coches futuristas dibujados en algunos cómics: cápsulas de cristal con una base de acero sin neumáticos. Pero, por lo pronto, los diseños más arriesgados los encontramos en los distintos concept que presentan las marcas y nuestros coches siguen teniendo cuatro ruedas y mucha chapa. Sin embargo, es cierto que, gracias a los techos panorámicos, se está logrando una mayor transparencia en el habitáculo y la fusión con el entorno es ahora una realidad más palpable para los compradores que desean ver las estrellas, la luz del sol, el azul de un cielo veraniego o las gotas de lluvia estrellarse encima de sus cabezas.
MÁS QUE UN COCHE
Y es que, a pesar de ser meros medios de transporte, nuestros vehículos también han cobrado un papel de mayor importancia, pues pasamos cada día más tiempo en su compañía. Los trayectos del hogar al lugar de trabajo, implicando a veces largas esperas en atascos, los desplazamientos laborales, el transporte en relación con las obligaciones familiares o los viajes de ocio durante el tiempo libre son algunas de las actividades que compartimos con ellos.
Es una de las razones por las cuales la comodidad de los usuarios ha sido una prioridad para los fabricantes, cada día más preocupados por ofrecer interiores exclusivos y más cuidados que los de la competencia. En una época donde el “arte del detalle” se valora a precio de oro, las opciones a disposición de cada conductor intentan convertir el automóvil en algo más que un medio de transporte. Los vehículos tienen que ser útiles, sí, pero también entretenidos e incluso permitirnos olvidar que estamos encerrados dentro de sus entrañas.
Los techos panorámicos han sido una de las herramientas utilizadas para permitir esta transformación del coche en “algo más” que un artefacto con ruedas y desarrollar su habitabilidad. Los oscuros habitáculos se han llenado de luz y pueden presumir ante sus hermanos descapotables, que ya no son los únicos privilegiados a la hora de disfrutar de los secretos del cielo. Pero, además de estas ventajas ligadas al confort y al diseño, la introducción y la evolución de los techos panorámicos también ha supuesto el desarrollo de nuevas tecnologías por parte de la industria del automóvil y de las empresas que colaboran con ella.
Para sustituir los elementos metálicos de la carrocería, así como el cristal, se han utilizado nuevos materiales como los policarbonatos, también conocidos como compuestos plásticos, y el vidrio laminado. Este ha sido el primer material utilizado para fabricar techos panorámicos. Se trata de dos láminas de vidrio unidas por una hoja intermedia, habitualmente de butiral de polivinilo, también conocido como Butiral o PVB, una materia plástica especial, que se utiliza como lámina y cuyas propiedades de adherencia y transparencia le permiten unir los vidrios entre sí. Este material aísla a los pasajeros de la contaminación acústica y de los efectos nocivos de los rayos del sol, bloqueando el 95% de los rayos UV (A y B), así como del calor, reduciendo la temperatura interior de entre 15 y 20º.
Además, es más resistente que el cristal ordinario, pues impide el desprendimiento de fragmentos de vidrio si se produce un golpe o una rotura protegiendo, así, a los ocupantes del vehículo de sufrir heridas causadas por los cristales. Varios vehículos incluyen el vidrio laminado en sus ventanas, como el Audi A6 y A8, el BMW X5, el Mercedes Clase S, los Volvo S80, V70 y S60, el Peugeot 607 y el Lexus LS430. Solutia, con su producto Saflex®, y Guardian, con LamiGlas®, son algunas de las empresas que han desarrollado esta clase de vidrio. En cuanto a los policarbonatos, a diferencia del vidrio tradicional, pueden pesar hasta la mitad menos, y constituyen una excelente solución en una época en la que reducir el peso del automóvil significa reducir su consumo.
Los policarbonatos forman parte de un grupo de termoplásticos que se trabajan con facilidad, pues al calentarse pueden moldearse a voluntad. También juegan con la ventaja que ser muy resistentes a los impactos, a las temperaturas altas y bajas y, además, tienen propiedades ópticas importantes. Su función principal es dejar pasar el máximo de luz exterior, pero no el calor.
Los techos panorámicos de policarbonato están fabricados con planchas transparentes y sólidas de este tipo de plástico que lleva un aditivo especial que proporciona protección, reflejando gran parte del calor. Parece probable que el uso del policarbonato se siga extendiendo, no sólo por la reducción de peso que implica sino también por la mayor libertad de diseño que ofrece. La sección frontal del techo panorámico del Smart Forfour, que ya no se fabrica, se compone de una superficie de policarbonato transparente de un metro cuadrado, situado junto a la sección posterior del techo fabricada en vidrio y fue desarrollado por la empresa Freeglass de Stuttgart en colaboración con Bayer MaterilaScience y Smart. La utilización del policarbonato, en este caso, ha permitido reducir de seis kilos el peso del conjunto, permitiendo así que el centro de gravedad del vehículo sea más bajo, mejorando así las características de conducción.
Por lo pronto, elegir un techo panorámico es una opción que proponen algunas marcas pero no para todos sus modelos. Sin embargo, según los fabricantes, la oferta seguirá creciendo.
Olvidarse de la chapa y fusionar con el entorno está al alcance de los que elijan un monovolumen como el Citroën C4 Grand Picasso o el Renault Scénic. Por primera vez, un todoterreno, el Nissan Qashqai, se comercializa con un techo panorámico así como el Tiguan de Volkswagen, en la categoría SUV. Peugeot también ofrece esta opción en sus modelos 207 SW, 307 SW y 407.
Los futuros compradores del Opel Astra GTC y del Ford C-Max podrán dejar que la luz inunde su coche. Los amantes de los vehículos más pequeños también podrán disfrutar del paisaje con el Smart Fortwo y con el Fiat 500. Pero los más exclusivos no pierden ninguna oportunidad tampoco: ¿acaso los asientos del Ferrari 612 Scaglietti Sessenta o los del Maybach 62 “Chauffeur” no son el lugar idóneo para disfrutar de una velada bajo las estrellas?
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