Volver

Portada » Rutas » Rutas Recomendadas » VITORIA- GASTEIZ: CIUDAD ABIERTA

-

VITORIA- GASTEIZ: CIUDAD ABIERTA

Autopasión nº 032

ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos  Celia López  Fotos  Jesús Izquierdo 

1. La ruta2. Sobre el viaje3. Comer y dormir4. Hyundai I30 CW

cerrarEnviar este artículo a un amigo:

Datos de tu amigo:

Tus datos (para poder indicar quién se lo manda):

Con un notable afán por recuperar su patrimonio monumental, Vitoria-Gasteiz no sólo ha sabido armonizar lo mejor de su pasado con su vocación de futuro, sino que también ha conseguido un reto mucho más difícil de alcanzar: hacer que la naturaleza le gane el pulso al ladrillo.

Posiblemente, Vitoria sea la más desconocida de las tres capitales vascas, pero cuando llegas a ella, hay algo que enseguida te cautiva. Tal vez sea la maestría con la que ha sabido conservar lo mejor de su pasado, aunque sin dejar de mirar hacia al futuro. También es posible que se deba a la tranquilidad que en ella se respira. O quizá sea el papel protagonista que ha asumido la naturaleza en la ciudad, que le ha llevado a convertirse en la capital española con el índice más elevado de zonas ajardinadas por habitante. De hecho, sólo hay que dar un rodeo a la ciudad, como hicimos nosotros a bordo del Hyundai i30 CW, para darse cuenta de que en Vitoria el verde le ha ganado la batalla al cemento. Y es que la capital alavesa está rodeada de un gran anillo verde que une sus cuatro grandes parques y que ha permitido integrar la naturaleza en la ciudad. Desde el parque de Zabalgana, un magnífico refugio ecológico, se puede ir perfectamente al de Salburúa, un humedal con una importante población de aves acuáticas, que conviven con los ciervos o el visón europeo. En un futuro, el parque albergará el centro de interpretación Ataria, que pretende ser un espacio abierto para fomentar la investigación, crear nuevas formas de comunicación y divulgar la biodiversidad. Muy frecuentados también por los vitorianos para disfrutar de unos tranquilos paseos son los parques de Olárizu y Armentia, donde todavía se celebran romerías de gran arraigo popular. En Armentia, por ejemplo, cada 28 de abril se celebra en la campa una emotiva romería en honor de San Prudencio. Cuentan que esta festividad suele estar pasada por agua, ya que antaño los campesinos hacían rogativas al santo para que lloviera y los asistentes a la romería no pisaran sus cosechas. Pero la verdad es que, llueva o no, los vitorianos siguen celebrando esta tradicional fiesta, en la que no pueden faltar los caracoles con tomate, los perrechicos o las rosquillas de San Prudencio. La imagen del patrón de los alaveses se venera en la basílica románica de Armentia, considerada la catedral más antigua del País Vasco, ya que en un pasado fue sede catedralicia.

Casa de las Jaquecas
















De esta joya románica parte un paseo arbolado de más tres kilómetros de largo que conecta el pueblo de Armentia con el centro de la ciudad. A ambos lados se levantan interesantes villas residenciales del siglo XX, como el Palacio Zulueta, la Casa Zuloaga, Villa María, Ajuria Enea o la casa de las jaquecas, conocida popularmente con este nombre por los atlantes que adornan la fachada principal, en los que se pueden apreciar mujeres agarrándose con las manos la cabeza. El paseo culmina en el parque más emblemático de la ciudad, el de la Florida, que se ha convertido en un gran jardín botánico, repleto de exóticas especies, algunas de ellas traídas desde África. Junto al parque de la Florida se levanta la Catedral Nueva, un templo neogótico dedicado a María Inmaculada. Empezó a construirse a principios del siglo XX, pero la falta de financiación impidió que se concluyera el proyecto inicial, que preveía crear una gran catedral de trazado muy vertical y con una decoración mucho más recargada. Siguiendo la calle del Prado se llega a la plaza de la Virgen Blanca, el corazón de la ciudad, que antiguamente era un arrabal donde se organizaba el mercado extramuros de la ciudad. Está presidida por la iglesia de San Miguel, que aloja en una hornacina la imagen de la Virgen, y en el centro se levanta el monumento a la batalla de Vitoria, que conmemora la victoria de 1813 sobre las tropas francesas. Esta plaza se viste con sus mejores galas cada 4 de agosto para dar el pistoletazo de salida a las festividades de la patrona de la ciudad. El lanzamiento del chupinazo y la popular bajada del Celedón marcan el comienzo de cinco días de fiesta, que concluyen con la subida de este popular personaje al campanario de la iglesia de San Miguel. Contigua a esta plaza se encuentra la de España, que fue promovida ante la necesidad de dotar a Vitoria de un lugar en el que pudieran celebrar festejos, corridas de toros o mercados populares. Esta plaza mayor porticada y los Arquillos fueron ideados para llevar a cabo el tránsito entre la ciudad medieval y la contemporánea, salvando el desnivel de la colina del Campillo en su zona meridional. Y es que no hay que olvidar que Vitoria nació sobre una pequeña aldea, llamada Gasteiz, que se asentaba en lo alto de una colina de gran valor estratégico.

LA ALMENDRA MEDIEVAL
En aquel momento, allá por el siglo XII, sólo había tres calles que cruzaban la colina de norte a sur, pero a su alrededor se fueron creando calles estrechas y oscuras que adaptaban su trazado a las curvas de nivel de la colina, creando una peculiar forma de almendra. Muchas de las calles conservan aún los nombres de los oficios a los que se dedicaron sus habitantes, y así podemos encontrar desde la calle Cuchillería, hasta la Herrería, Zapatería o Pintorería. Antiguamente, la plaza del Machete era el límite de la villa medieval. Debe su peculiar nombre al hecho de que en el muro de la iglesia de San Miguel que mira hacia la plaza hay un hueco en el que se colocaba un machete frente al que los gobernantes de la ciudad juraban cumplir las leyes, y si no lo hacían, se arriesgaban a que les cortaran la cabeza con el machete de Vitoria. También fue conocida como la plazoleta del Juicio, ya que en ella se realizaban las sentencias a muerte por garrote vil. Subiendo por la cuesta de San Vicente llegamos a la iglesia parroquial con la que comparte el nombre. Está construida sobre un antiguo castillo, pero de su pasado fortificado sólo se conservan vestigios de algunos restos del paso de ronda. Si subes a su torre, no sólo podrás ver una bonita panorámica de la ciudad, sino también las otras tres torres-campanario que le confieren a Vitoria su perfil tan particular. Pero San Vicente Mártir también pone al descubierto zonas que las iglesias siempre han guardado en secreto. Aquí puedes observar la entrecubierta del templo, todo un conjunto de soportes, vigas, cerchas, tornapuntas y jabalcones ensamblados de manera muy precisa, que crean una imagen llamativa.

Vitoria





















‘ABIERTO POR OBRAS’
Pero si quieres ver algo realmente sorprendente, acércate a la catedral de Santa María. Sí, es cierto que está en obras, pero ahí reside realmente su mayor atractivo. Y es que, bajo el lema Abierto por obras, se ha iniciado un programa de visitas guiadas que permite contemplar y participar en directo en los trabajos arqueológicos y de restauración de este templo gótico del siglo XIII, que han desenterrado las entrañas de la iglesia e incluso alguna puerta de acceso a la ciudad. Sin duda, una propuesta fascinante. Y sino, que se lo pregunten al escritor Ken Follett, que quedó tan impresionado que declaró que «en ningún lugar del mundo se puede ver algo así». De hecho, la catedral de Santa María ha sido fuente de inspiración para su última novela, Un mundo sin fin, y en Vitoria le están tan agradecidos que el afamado escritor galés tiene hasta una escultura en la plaza de las Burullerías, anexa a la catedral. Esta plaza concentra en un breve espacio un conjunto de edificios que testimonian cómo era la arquitectura tradicional en la época medieval. Aquí podemos ver la Torre de los Anda, el Museo de Arqueología o el Portalón, una casa de comercio y posada del siglo XV, que actualmente se ha acondicionado como restaurante. Si eres un amante de los museos, no puedes dejar de visitar el Artium, CentroMuseo Vasco de Arte Contemporáneo, que cuenta con más de 2.000 piezas de artistas tan renombrados como Miró, Picasso, Chillida, Tapies o Cristina Iglesias. Aunque en Vitoria les gusta decir que, más que un museo, Artium es un Centro Vivo de Arte que celebra numerosos eventos culturales, ofrece espacios de creación y organiza talleres divulgativos. Para acabar el día, nada mejor que ir de poteo, recorriendo los diferentes bares tomando vino, zuritos o sidra (los txikitos o potes), normalmente de pie, y acompañados de unos pinchos y una conversación animada

Restaurante Querida María El País Vasco es cuna de buenos cocineros, y prueba de ello es que no falta ciudad en España que no tenga entre su lista de restaurantes más populares los vascos. Pero, al tratarse de una tierra “de interior”, la cocina alavesa tiene sus particularidades, como la utilización de productos de temporada y la abundancia de platos cocinados con verduras y carnes, incluidas las de caza. Así, en los restaurantes alaveses no pueden faltar en la mesa las habitas a la vitoriana o las pencas de acelga rellenas, siempre acompañadas por un vasito de txakolí o los exquisitos caldos de Rioja Alavesa. Buenas opciones para ir a comer son El Portalón (C/ Correría, 151), El 8 Ballarín (C/ Herrería, 8) o Zabala (C/ Mateo Benigno de Moraza, 9). Si prefieres decantarte por los famosos pinchos, acércate a Trafalgar (C/ Herrería, 11 bajo), El Rincón de Luis Mari (C/ Rioja, 14) o Saburdi (C/ Dato, 32). Los más golosos también están de suerte, porque los confiteros alaveses han recibido numerosos galardones gracias a la elaboración artesanal de dulces, como los vasquitos y nesquitas, las trufas, los turrones, la tarta Gasteiz o el goxua. Una de las confiterías de más solera de la ciudad, con una historia que se remonta a 1826, es la Confitería Hueto (C/ Postas, 4), que tiene entre sus especialidades las mermeladas, jaleas y unos dulces llamados “alfonsinos”. A la hora de dormir, Vitoria también ofrece una amplia variedad de alojamientos, adaptada a todos los gustos y bolsillos. Entre los más renombrados se encuentran el Gran Hotel Lakua (C/ Tarragona, 8) y el Ciudad de Vitoria (Portal de Castilla, 8). Más asequibles son el Gobeo Park (Av. de los Huetos, 48) y, sobre todo, el Almoneda (C/ Florida, 7), un pequeño hotel de organización familiar que conserva su preciosa escalera antigua.

Hyundai I30 CW Nuestro compañero de viaje por la ciudad de VitoriaGasteiz fue el Hyundai i30 CW con el motor gasolina de dos litros y 143 CV. En el camino hacia la capital vasca, ya demostró ser un buen viajero, agradable de conducir y con un comportamiento en carretera equilibrado. Con este motor, el i30 CW puede alcanzar una velocidad máxima 205 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 11,1 segundos. El consumo medio es de 7,2 l/100 km y sus emisiones de CO2 son de 171 g/km. Esta versión familiar del i30 es 22 cm más larga que la berlina de la que deriva, lo que le confiere algo más de espacio en las plazas traseras y un maletero mayor, con una capacidad de 415 litros. Esta versión de 143 CV sólo está disponible con el acabado Premium, que tiene un precio de 22.450 €. Su equipamiento de serie es bastante completo, incluyendo de serie elementos como el climatizador, las llantas de aleación, la tapicería de piel, seis airbags, y control de estabilidad y tracción.

Agradecimientos a Turismo de Vitoria

1. La ruta2. Sobre el viaje3. Comer y dormir4. Hyundai I30 CW

Puntúa el artículo
- Puntuación media 3/5 (65 votos)



Para dejar un comentario regístrate o accede si ya eres usuario.

Aviso legal - Acerca de - Contacto - Política de privacidad - Mapa Web - MC Ediciones - Passeig Sant Gervasi, 16-20 08022 - BARCELONA

Publicaciones online de MC Ediciones, S.A.MC Ediciones

© 2008 MC Ediciones, S.A. | Powered by Newcomlab